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Lunes, 10 de abril de 2017

Organizaciones de América Latina critican giro hacia el libre comercio en cumbre Alianza del Pacífico-Mercosur

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(10/04/2017)

Fuente: Chile Mejos sin TPP

Ante la cumbre de presidentes de la Alianza del Pacífico y del Mercosur en Buenos Aires, organizaciones y coaliciones de lucha contra los Tratados de Libre Comercio (TLC) rechazan el intento de los gobiernos de unificar América Latina bajo el signo del libre comercio.

Luciana Ghiotto de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC afirma que “hoy alzamos nuestra voz contra este intento de construir un “nuevo ALCA” que otorga privilegios a las corporaciones y quita derechos a nuestros pueblos”. Además considera que esta reunión de presidentes de ambos bloques planeada para este 7 de abril, significa avanzar en la agenda de libre comercio entre nuestros países, la cual nos traerá más hambre y pobreza.

En la declaración firmada también por Chile mejor sin TPP, destacan que su experiencia contra el libre comercio les permite develar el mito de los supuestos beneficios de la liberalización comercial, así como las atroces consecuencias de la apertura indiscriminada que, a esta altura, son notorias en los países que ya avanzaron por este camino.

México es un ejemplo de lo mencionado anteriormente, tras el TLCAN creó una dependencia del maíz importado de EEUU pese a su potencialidad agraria. Asimismo sucede con Colombia cuya industria de “línea blanca” está siendo destruída gracias al TLC con Corea del Sur. Perú no es la excepción, su sector textil ha sido impactado negativamente por la apertura indiscriminada al entrar en vigencia el TLC con China.

El caso de Chile es aún más grave, siendo el país con más acuerdos comerciales en el marco de las políticas neoliberales instauradas durante la dictadura cívico-militar de Pinochet y perpetuadas durante los gobierno de la ahora Nueva Mayoría y el gobierno de Sebastián Piñera.

Hoy es el Día Mundial de la Salud y en Chile gracias al TLC con Estados Unidos, que introdujo periodos de 5 años de protección de datos para que las farmaceuticas puedan “recuperar” lo invertido en la creación de nuevos medicamentos, es que se paga un precio muy alto por estos productos.

Por lo mismo, organizaciones uruguayas están muy preocupadas ante las negociaciones del tratado comercial bilateral con Chile. Por nombrar un caso,el tenofovir, medicamento para el tratamiento contra el sida, tiene en Chile un único frente, y que es el original, del laboratorio estadounidense Gilead. Cada comprimido fue ofertado en la última licitación pública de Chile a 3 dólares el comprimido, en el Uruguay ese mismo producto y de ese laboratorio convive con otras 4 ofertas nacionales y el ganador de la última licitación en Uruguay ganó a 25 pesos el comprimido, vale decir 0.87 dólares.

Lucía Sepúlveda, de RAP-Chile, señaló que los TLC “han significado la reprimarización y desindustrialización de nuestras economías, además de la destrucción masiva de la naturaleza. Estos son sólo algunos ejemplos que muestran que los beneficios del libre comercio no son para las mayorías, sino sólo para los grupos económicos más concentrados que se benefician de que nuestros países se transformen en plataformas de exportación”.

En la declaración destacan que “los gobiernos neoliberales de América Latina han tomado el dogma del libre comercio como una verdad revelada, sin siquiera mostrar estudios de impacto que puedan reflejar algún mínimo beneficio para las grandes mayorías. Se involucran en negociaciones secretas y a espaldas de las poblaciones pero no pueden justificar cuáles son los supuestos efectos positivos de tal liberalización”.

Además indican que, por el contrario, la experiencia nos muestra que la libertad de comercio significa bajar los estándares laborales, sociales y medioambientales para ser “competitivos” y poder insertar a nuestros países en las cadenas globales de valor.

Finalmente apuntan a que los TLC no son meros acuerdos sobre aranceles, ya que incluyen además temáticas tan sensibles como la propiedad intelectual y también las cláusulas que otorgan la posibilidad a los inversores extranjeros de demandar a los países en centros arbitrales internacionales como el CIADI.

En este escenario, donde este tipo de políticas sólo plasman legalmente el poder de las empresas transnacionales, dejando de lado los derechos humanos y medioambientales, es que las organizaciones firmantes exigen frenar las negociaciones de Tratados de Libre Comercio y Tratados de Inversión entre los países de la región y con terceros países, como la Unión Europea o países asiáticos.

Asimismo consideran estrictamente necesaria la realización de estudios de impacto de los efectos que el libre comercio ha tenido en los países de la región, analizando sus consecuencias laborales, sociales y medioambientales. También llaman a un diálogo abierto, transparente y vinculante con las organizaciones sociales, sindicales y políticas de los bloques de la Alianza del Pacífico y el Mercosur, y avanzar en otras formas de integración regional que no pasen por el libre comercio y la profundización de los privilegios de las grandes corporaciones.

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